
BUSCADORES Y PRENSA SURAMERICANA Y ESPAÑOLA
Visitas desde Mayo 17 de 2008
viernes, febrero 8
lunes, enero 7
EL LIBRO DE VIRGINA VALLEJO EN CLAVE POLÍTICA

Después de leer el libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, y habiendo hecho en mi anterior “post” un somero análisis en clave histórica, convendría decir algo sobre el significado y las consecuencias políticas, si las tiene, de esta obra en el mundo político colombiano.
Primero, he de decir que la periodista es y ha sido muy conservadora toda su vida. Es una mujer de la clase media alta, educada en exclusivos colegios de Bogotá, amistades de clase alta, y metida en el mundo del periodismo con la ayuda de sus cualidades personales y de amigos, periodistas y políticos conservadores como Arturo Abella, Álvaro Gómez, y otros conocidos de mediados de los años 70 y primeros de la siguiente década.
No es seguro que tan holgada era la situación económica de su familia, pero con alguna seguridad y por causa de su belleza, y sus apellidos (cosa muy importante en Colombia) tuvo los apoyos necesarios para su éxito profesional. Su matrimonio con David Stível aseguró un afianzamiento en las relaciones sociales de la Bogotá de los 70’s. Pero su conservadurismo, las amistades y su valía personal la lanzaron a la fama.
La óptica conservadora de Virginia Vallejo y su cercanía a personas de éxito financiero son un Cocktail difícil de conseguir pero no extraño en esa capital que se mueve entre la pobreza de los barrios del sur y la opulencia de los ricos barrios del norte.
Ahora recuerdo a un presentador de noticias de finales de la década de los años 70, un señor Camargo, que terminó viviendo en la calle del Cartucho, una calle famosa por albergar primero a los alcohólicos (piperos, se les llama en Bogotá) y con los años a todos los marginados presas de las drogas y otras adicciones, el fracaso y la ruina personal, que en Bogotá llaman despectivamente “los desechables”.
Esto quiere decir que Virginia Vallejo, si no hubiese tenido cuidado, muy fácilmente había caído en ese abismo, cosa que vi varias veces en amigos y familiares. La separación entre el éxito y el más rotundo fracaso es una delgada línea casi imperceptible cuando la soberbia no deja ver la realidad en su justa medida.
GEISHAS A ORILLAS DEL RIO MEDELLÍN Y EL RIO CALI
La actividad que Virginia Vallejo despliega para evitar la guerra entre cárteles ó el asesinato de líderes políticos, su actividad como espía no declarada, el análisis de los pros y los contras tanto frente a Escobar como a Rodríguez, sus conversaciones con El Mexicano, conservador como ella, es similar a la actividad de las Geishas de Tokio y Kioto, que finalmente fueron recompensadas por la corona imperial japonesa por sus servicios.
Como las geishas del Japón de los años 30 del siglo XX, las bellas profesionales de la farándula y la televisión son el plato preferido de los magnates y ricos hombres ganaderos y hacendados. Se cuenta que la labor de las geishas fue definitiva para el manejo del Estado por parte del emperador. La guerra de intereses y cuotas de poder con los antiguos hombres de la guerra representados por el shogun , gobernador de facto de amplios territorios del Japón, durante la mayor parte del tiempo entre el año 1192 y el principio de la Restauración Meiji en 1868. Virginia Vallejo dice que la guerra entre los cárteles se debe a la influencia de algunas mujeres al interior de esas organizaciones, entre las que destacan la esposa de Gilberto Rodríguez y las amantes de otros narcos.
Como vieron a las geishas los nobles y generales japoneses, los narcotraficantes colombianos vieron a las presentadoras de televisión y actrices como sus símbolos sexuales y envidiables piezas de caza. Lejos de actuar como vulgares prostitutas, las geishas japonesas prestaban sus servicios como acompañantes femeninas, educadas en diferentes disciplinas y actuaban en una combinación de psicólogas, secretarias, azafatas, y objeto de deseo.
Ese papel es efectivo si el hombre es capaz de reconocer el valor de mujer y es posible entender como las esposas japonesas no objetan el que sus maridos usen los servicios de una geisha. Incluso si hay sexo entre cliente y geisha, la esposa puede hacer la vista gorda pues la geisha no es una vulgar prostituta. Esa forma de percepción en civilizaciones judeo-cristianas no es entendible, pues en ellas, el sexo es considerado pecaminoso, delictivo, mal visto por Dios si no se hace uso de él como actividad reproductiva.
Pablo Escobar dio el papel de geisha a Virginia Vallejo, y los demás hombres que desearon a esta bella mujer actuaron de forma similar. Pero no era la única geisha al servicio de ricos narcotraficantes. Muchas mujeres jóvenes y bellas, con educación universitaria se dieron a la tarea de “cazar” narcos. En las familias venidas a menos, con bellas hijas, no era raro encontrar a madres dadas con ahínco a la tarea de casamenteras de sus hijas. Con el permiso de la “sociedad”, los hijos de narcos empezaron a tomar como esposas a dueñas de sonoros apellidos de noble historia y menguadas cuentas bancarias.
Tanto en las provincias de la costa atlántica como en el centro del Valle del Cauca, era comidilla diaria las historias de familias de abolengo resucitadas por el fresco olor de los dólares nuevos.
La idea de que las geishas eran prostitutas de clase, la trajeron a América los soldados norteamericanos pues en efecto muchas de estas se hicieron pasar por aquellas, de la misma manera que actualmente hay soldados imperiales Romanos para el consumo de los turistas en la ciudad eterna. Los soldados no podían sino creer lo que les decían sus nuevas acompañantes, de la misma manera que pobres con ilustre apellido intentaron “vender” abolengo a incautos narcos completamente desinformados de la situación social colombiana.
Mujeres como nuestra Gloria Gaitán, actuó como amante de Salvador allende y como una inteligente y preparada geisha, hizo feliz al socialista chileno, quien escribió sobre el pensamiento del padre de Gloria, esperanza de miles de colombianos y hasta de narcos señalados como Gilberto Rodríguez, según apunta Virginia Vallejo.
Lo mismo se dio en la Italia de la posguerra, cuando enormes y fornidos soldados norteamericanos se acercaron a las bellas europeas, empobrecidas por la contienda, cambiaron sus novios por la necesidad el momento. No era extraño ver matrimonios entre militares norteamericanos y chicas europeas, algunas de noble cuna, que deseaban huir de la miseria.
A mediados del siglo XX, cuando el gobierno Colombiano encargó buques de guerra al gobierno sueco, una importante representación de marineros de baja graduación, suboficiales y algún oficial, pidieron permiso para contraer matrimonio con ciudadanas suecas. La gran mayoría de esas chicas era de clase humilde, y algunas de empobrecidas clases medias. Por el cambio de la moneda del fuerte peso colombiano a las coronas suecas, ese marinero mostraba un poder adquisitivo que no correspondía a los ingresos de aquel hombre.
No tardó en desinflarse el globo, y casi todas las suecas tuvieron que regresar a su país con el signo de la derrota en sus rostros. Lo mismo que a muchas colombianas deslumbradas por la riqueza de los nuevos ricos, sus globos comenzaron a desinflarse cuando la guerra entre carteles y la embestida del gobierno colombiano obligó a los narcos a tomar partido entre los “pepes” (perseguidos de Pablo Escobar) y el cártel de Medellín.
Las suecas regresaron a su país y nunca estuvieron en peligro de muerte. Sólo sufrieron el desencanto, el guayabo ó la resaca de una borrachera afectiva que sufrieron ellas y sus parejas y su papel de geishas nórdicas dejó una profunda huella en la historia de la armada colombiana.
Diferente situación la que tuvieron que sufrir las muchas modelos, periodistas y otras profesionales que murieron a manos de sicarios de facciones contrarias.
La principal causa política de los horrores que cuenta Virginia Vallejo en su libro es sobre todo la injusticia inveterada, el reparto inequitativo de las riquezas de un inmenso país, las oportunidades arrebatadas a sangre y fuego a una población con los ojos vendados, la marginalidad vista por toda la población como hecho “natural” que viene de Dios puesto que en la Biblia se habla de siervos y señores escogidos por él en medio de un “orden natural de las cosas” y que el color de la piel es un estigma ordenado desde los cielos, cosa que no es atribuible a los hombres.
Todo esto ha desembocado en un país manejado por las mafias que han heredado por benevolencia de Dios todas las prebendas que las familias romanas incluyeron en su civilizado imperio y que no ha sido contestado desde la razón hasta Marx y Engels hasta el siglo XIX.
Si bien la autora es una mujer conservadora, no deja de apuntar que precisamente la actitud del Pablo que ama y el Escobar que odia, ante la sórdida existencia de seres humanos desplazados en medio de un basurero gigantesco, le roba el corazón por esa entrega que un bandido, aunque nutrido con dineros del narcotráfico, como un Robin Hood, hace una redistribución que ni el Estado ni los ricos magnates de la industria, ni las hacendadas familias se atreven a hacer, ignorando quizá la existencia de una Colombia pobre y desheredada.
Eso no la convierte en una mujer de izquierda. Pero denuncia la avaricia de una sociedad que amasa riquezas en presencia de un pueblo hambriento sin el menor rubor. Esto tiene connotaciones políticas pero no alcanzan a ser revolucionarias. Casi al final del libro describe las dentelladas del hambre que la muerden como lo hace en millones de sus compatriotas. Se ha quedado sin recursos financieros, ella que tuvo acceso a millones, porque la sociedad sabe castigar a los furtivos. Ella es parte de los “nuevos ricos” sin haber tomado partido en medio de una guerra espantosa en la que el Estado, aliado con la delincuencia políticamente correcta, avisa para el futuro que no va a tolerar un desequilibrio que permita tener tierras y dinero a quien no pertenezca a las familias de siempre.
La defensa de los clanes es potestad del Estado y el “orden que Dios ha impuesto” será defendido a sangre y fuego. Es el camino político que ha sido trazado desde la colonia, y el puesto en la sociedad hay que ganárselo con el sudor y la ayuda de Dios. No importa como ha sido ganado ese derecho, pero hay que contar con él y tener la raza y color de piel que Dios ha estimado conveniente.
Es por lo mismo que las sociedades europeas han crecido al ritmo de las guerras. El mundo entero es un epifenómeno de la historia del viejo continente. La iglesia y la delincuencia organizada, además del conocimiento y la filosofía son importantes motores del desarrollo. Que los grupos de narcotraficantes hayan tenido a bien tomar el Estado como parte de sus bienes es lo mismo que los Borgia ó los mercaderes venecianos tenían que hacer.
Hoy en Colombia, las cosas siguen igual que a principios del siglo XX, con la diferencia significativa que los trabajadores creen ser parte del Estado, los pobres de siempre creen que hoy hay más paz y más dinero, las mujeres creen que son más libres y el yugo del machismo es cada vez menor. Que el marxismo se acabó porque la libertad lo destronó, que el futuro es el mercado y la ausencia del Estado para que en su lugar las empresas que el mismo narcotráfico nutre tomen el puente de mando de una sociedad “libre” sin las ataduras de un Estado intervencionista. Las metas del neoliberalismo son las mismas que tienen los carteles de la droga. El petróleo ó la cocaína son sólo mercancías que deben ser manejadas por los hombre libres pero con el permiso de los clanes de cada país. El negocio no es decente hasta que no está en las manos adecuadas. Una vez lo tienen los grupos raciales y sociales adecuados, las cortinas de humo entran a ser efectivas.
Es notorio como los medios norteamericanos hacen aspavientos por los crímenes de personas como Escobar, pero ven con laxitud al infame trío de La Azores. Como mucho se permite describir “la otra forma” de ver la guerra de Irak pero no se hace mucho por mostrar a la juventud norteamericana que la cocaína y el petróleo son vistos por su clase dirigente como meros activos industriales que financian el bienestar de un país que necesita ingentes cantidades de dinero. Pero que a la hora de los incendios ó los huracanes esas riquezas no están en las manos que todos esperan.
Es imposible hacer un análisis político de las denuncias de un libro sin mostrar a los verdaderos involucrados. Incluso los que no muestra espesamente el libro. Pero la autora sí que los muestra.
La actividad del general Maza, el jefe de la policía política del gobierno colombiano, las llamadas fuerzas de seguridad del Estado, aliadas para asesinar al único político serio que quiere desde las altas esferas hacer una mejor política social. Eso, más el deseo de introducir la “extradición” gana enemigos para Luis Carlos Galán entre los narcotraficantes y los políticos de su misma clase política.
Casi al margen, los grupos guerrilleros no hacen otra cosa que bailar al son de la música que la clase política de siempre interpreta para ellos. Tanto el M-19 como las FARC no hacen parte en la acción principal, salvo cuando hay la toma del Palacio de Justicia. Pero en el libro, ella dice que Iván Marino Ospina, jefe del grupo, ha cobrado un millón de dólares a Escobar por esa acción. Es cierto que en el libro, la autora describe como el mismo Escobar dice que lo sucedido allí es un crimen que no hace parte de sus deseos y que la desgracia de esos días de noviembre de 1985 se deben a la codicia de oficiales del ejército colombiano que manejan una información que Escobar dice es infundada. Se trata de muchos millones de dólares que supuestamente el cártel de Medellín ha entregado a los guerrilleros.
Eso desencadena la matanza que durante varios días se lleva a cabo en el interior del Palacio. La gente que sale viva, es rematada afuera por las fuerzas de seguridad del Estado y apartan al presidente de la república del mando de las fuerzas armadas, en un golpe de Estado no declarado pero efectivo.
La vergüenza de Virginia la expresa con la historia que nos cuenta, sobre el recado que lleva a Ana Bolena Maza enviado por Gustavo Gaviria. Dice que le da una lección de dignidad. La negativa de Ana Bolena fue lo que no hizo Virginia. Ni miles de colombianas deslumbradas por el dinero que apareció de repente. Sería hipócrita que los europeos ó norteamericanos se atrevan a tirar la primera piedra. El amor por el dinero antes que el amor por las personas va ganado terreno en los campos de la tierra y de la mente. En todo el mundo esa actitud ha ganado terreno y no es raro que en Milán se adore tanto a los automóviles de Marca, en Madrid se despedacen por la fama ó la ropa de grandes firmas. Se muestran las cosas finas como un músculo adicional ó el principal de ellos. Pero la vieja Europa tiene anticuerpos para esas infecciones. No es así en Colombia, desgraciadamente.
Continuará….
lunes, diciembre 31
AMANDO A PABLO, ODIANDO A ESCOBAR, UNA RADIOGRAFÍA DE LA SOBERBIA COLECTIVA

AMANDO A PABLO, ODIANDO A ESCOBAR, UNA RADIOGRAFÍA DE LA SOBERBIA COLECTIVA.
El entorno de Virginia.
Para analizar un libro, una obra de arte, una idea política ó cualquier creación humana, es necesario estudiar antes la percepción del autor, su tiempo, su entorno y por último su intención.
Virginia Vallejo es y ha sido una mujer bella. Las mujeres blancas y bellas en un país con claras actitudes colectivas racistas como Colombia, otorgan un privilegio no escrito en la ley pero efectivo y determinante en la práctica.
En la Armada colombiana no se permitió que sus oficiales fuesen indios ó negros. Sus buques tuvieron siempre en sus puentes de mando a oficiales de tez blanca ó poco teñida, y sólo la marinería y sub-oficiales podían hacer alguna carrera dentro de ese cuerpo de las fuerzas armadas.
Un fenómeno que sucedió siempre en la sociedad colombiana y que habría de desembocar en hechos que están perfectamente descritos en el libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar” de la periodista Virginia Vallejo.
Ella publica este libro después de que Alberto Santofimio Botero, un político perteneciente al partido liberal colombiano fuese juzgado y condenado a 24 años de cárcel por el asesinato de dirigente de su partido Luis Carlos galán Sarmiento, cuando éste era candidato a la presidencia por el partido liberal y seguro ganador de esa contienda.
Vallejo es una mujer muy inteligente. Y ese es uno de los aspectos que ha determinado el odio y nuevos enemigos que la bella periodista ha despertado estos días en Colombia, pero no el único.
El principio de la trama.
En su obra, Virginia dibuja el estado de una de las sociedades más divididas de América latina. Desde 1947, cuando se produce “el bogotazo”, disturbios que sumieron a la capital colombiana en la destrucción y el fuego por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, un tribuno de izquierdas quien en la década de los años 40 intentaba introducir políticas con contenido social que la oligarquía colombiana miraba con muy malos ojos y precipitaron su asesinato. Aunque Virginia Vallejo no describe estos hechos sí los sugiere.
En esa época nacieron las ideas que aún hoy dividen a ese atribulado país. Personajes como Manuel Marulanda, el jefe y fundador de las FARC, sufrieron las embestidas de “los pájaros”, grupos paramilitares que se formaron para embridar las ansias de libertad de campesinos y obreros que empezaban a rebelarse contra una oligarquía que con puño de hierro sometía a las clases populares sin el menor rubor. Hubo cosas como “Larandia”, en los llanos orientales colombianos, en la provincia del Caquetá, un estado dentro del estado, creado por el patriarca Leonidas Lara y sus hijos que como en la alta edad media, cobraban por el pastoreo y el transito de campesinos y sus ganados. Larandia tenía su propia moneda moneda con la que eran pagados los empleados, que compraban en los “economatos” de la familia Lara. Dentro del grupo de empleados, además de técnicos y campesinos, se encontraban los primeros paramilitares que guardaban la disciplina interior del enorme latifundio que empezó con menos de 2000 hectáreas y terminó con cerca de 8000 hectáreas gracias al terror infligido a pequeños y medianos aparceros quienes se vieron obligados a vender sus tierras a don Leonidas y sus hijos. Todo con el conocimiento y la aprobación de las autoridades ejecutivas y legislativas del gobierno central de Bogotá.
Como la familia Lara, varias familias ricas de Bogotá y El Valle del Cauca, provincia azucarera, ejercieron su autogobierno en territorios de sus latifundios. Una de ellas era la familia del patriarca azucarero Harold Eder, que sometió a los colombianos a la ausencia de azúcar completamente artificial, para producir un aumento de los precios. Con los años, tanto la familia Lara como la familia Eder sufrieron el zarpazo del secuestro y la muerte a manos de los grupos guerrilleros.
La ayuda de Dios.
Otro aspecto a tener en cuenta son las creencias religiosas no sólo de Virginia Vallejo, católica creyente procedente de familias de ambiente religioso común en la cristiana Colombia.
Se cuenta que los sicarios al servicio de los narcotraficantes se pintaban una Virgen María en el pulgar de la mano con la que sujetaban el revólver que mataría a sus víctimas, con el objeto de les diera “puntería” para llevar a cabo su tarea con la bendición de Dios.
En toda la obra de Virginia Vallejo es notorio el hecho de que cree en mundos metafísicos, deja entrever la religiosidad de sus amigos cercanos y sus enemigos no muy lejanos. La creencia en los destinos marcados por Dios y la ayuda de los ángeles y los santos así como las almas de las víctimas de los asesinatos de las mafias insertas en la sociedad y el gobierno colombianos.
El legendario sacerdote católico Rafel García Herreros, creador de “El minuto de Dios” (programa televisivo y luego barrio obrero sometido a drásticas formas de vida) asistió espiritualmente a Pablo Escobar en la llamada Catedral, cuando el capo se entregó ante el acoso de sus enemigos y de las fuerzas de seguridad del Estado.
El padre Isaías Duarte Cancino parece que estaba detrás de las actividades de las mafias colombianas que actuaban contra los insurrectos. Duarte murió en Cali asesinado por la mafia… Pero no sólo fue la iglesia oficial la que olfateaba el dinero fácil de la mafia sino las organizaciones parareligiosas que saben perfectamente que el mundo de los narcos conservadores y sus familias pueden ser muy agradecidos.
La Cruzada Estudiantil y profesional de Colombia, creada por el señor Néstor Chamorro Pensantes, una organización integrista católica al estilo del Opus Dei español y Tradición Familia y Propiedad, procedente del católico Brasil de los años 50 y Fundada por el brasileño Plinio Corrêa de Oliveira y el jesuita Walter Marieux, encontró pronto una fuente de financiación en el mundo de los narcotraficantes del cártel de Cali. Por éste hecho la cruzada ó el señor Chamorro, ya fallecido, fueron condenados por connivencia con organizaciones narcoterroristas y lavado de activos, además de una acusación por delitos sexuales.
La semilla del Diablo.
Virginia y Pablo nacieron al comienzo de los años 50, cuando estaban en marcha en Colombia las políticas establecidas por la oligarquía de esa nación. Pero también se gestataba en el mundo el mayor negocio delincuencial de la historia, después que los ingleses, un siglo atrás, con normas creadas por la corona británica, habían creado el negocio de la heroína, consumida por los chinos y fabricada por súbditos de Inglaterra en la India.
En efecto, quienes han visto la película “The French Conection”, cuando Alain Charnier, el traficante de heroína francés que se escapa, es un personaje sacado de la vida real. Pues ese traficante se refugia en Medellín y cambia su tráfico de heroína a cocaína. Crea la semilla del cartel de la cocaína de la hermosa ciudad de Medellín. El FBI seguía la pista de Medellín desde 1959 porque sabía que las mafias cubana y norteamericana comparaban heroína procedente del sur de Colombia pero “cocinada” en Medellín, según nos cuenta la periodista Cardona.
El hecho es que Pablo Escobar, de ladrón de automóviles y lápidas pasa al negocio de la cocaina convirtiendose en uno de los hombres más ricos del mundo, con una riqueza entre 2000 y 3000 millones de dólares. Mucho mayor que cualquier riqueza de los terratenientes y la variopinta fauna de la oligarquía colombiana.
Ingredientes para una historia de horrores.
He aquí los ingredientes que tiene esta sopa letal de la cual hemos bebido los colombianos que nacimos a mediados del siglo pasado.
Una oligarquía que no podía ver las consecuencias de sus actos, pues si desde la época de la colonia, el mundo estaba perfectamente constituido por siervos y señores y una pequeña población intermedia de sacerdotes y pequeñoburgueses, no tenían que cambiar las cosas con los años.
Una población cada vez más culta procedente las capas sociales altas pero también intermedias que dieron lugar a un incipiente izquierdismo y a un radical agrupamiento de las clases pudientes.
Al igual que la gran hacienda de la familia Lara ó la de los azucareros de la familia Eder del Valle del cauca, que utilizaron a “los pájaros”, se hacía en los años 80 muy necesario un ejército y una policía que defendiera los intereses de los antiguos y los nuevos capitales de la amenaza de una creciente insurrección propiciada por las guerrillas y partidos políticos de izquierda. No era políticamente correcto ni siquiera entonces que la tarea de combatir al pueblo de las clases desfavorecidas recayera exclusivamente sobre las fuerzas de seguridad del estado.
Se requería entonces de un cuerpo intermedio bien organizado. Eso lo comenzó a integrar “el mexicano”, Gonzalo Rodríguez Gacha, miembro del partido conservador y rico narcotraficante, amigo y colega de Pablo Escobar, que utilizó los servicios del antiguo oficial del ejército israelita Yair Klein, para organizar las nuevas fuerzas paramilitares que con el objeto de combatir a la guerrilla que robaba droga y dinero a los hacendados, establecieron un matrimonio de conveniencia entre las oficiales fuerzas armadas colombianas y el ejército de los narcotraficantes.
Virginia Vallejo asistió sin saberlo al nacimiento de estas fuerzas, pero cuando se dio cuenta ya no podía hacer nada, salvo actuar como toda la sociedad colombiana. Asistir inerme a la masacre de todas las fuerzas de izquierda, el aplastamiento de la Unión Patriótica, el asesinato de líderes de izquierda como Luis Carlos Galán quien apoyaba la extradición de narcotraficantes y proponía políticas sociales participativas.
En efecto, Vallejo no podía denunciar las cosas que ella sabía a unas autoridades que habían participado activamente en los hechos criminales que se conocieron a mediados de los años 80.
Las revelaciones que todos conocían.
Se ha escrito mucho sobre el libro de Vallejo, pero los más relevantes a mi entender son:
1. El asesinato de Luis Carlos Galán ordenado por Pablo Escobar pero ayudado por fuerzas de seguridad del Estado.
2. La toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 y los hechos que se salieron de las manos al gobierno, a los guerrilleros, a los narcotraficantes quienes sólo querían que se robara los documentos de extradición que afectaban a ellos, todo por la intromisión de oficiales del ejército que incluso protagonizaron un golpe de estado en ese momento al apartar al jefe supremo de las Fuerzas armadas que era el presidente Belisario Betancourt.
Querían, siempre según la autora, saber de una cantidad enorme de dinero que supuestamente los narcotraficantes le habían dado al M-19 para efectuar la toma. Por esos hechos actualmente oficiales del ejército y la policía están siendo investigados.
3. La activa coparticipación de la banca privada y oficial en el lavado de dineros procedentes de tráfico de cocaína, marihuana y el contrabando común.
4. La amistad entre Pablo Escobar y el actual presidente de Colombia, quien en su puesto de director nacional de aeronáutica civil, tramitó y legalizó licencias para aeropuertos y aviones pertenecientes al cártel de Medellín. Ese extremo ha sido negado insistentemente por el mandatario colombiano, pero la embestida de cortinas de humo que ha protagonizado, lejos de exculparle le han dejado en evidencia.
5. La participación pasiva de la sociedad y las autoridades colombianas al aniquilamiento de las fuerzas de izquierda populares. Ese hecho es reflejado por la autora en varias páginas del libro.
6. La expresión de la soberbia y la codicia no solo de los narcotraficantes sino de todos los gremios de ésa sociedad. La misma Virginia cuenta como es respetada por el miedo que se le tiene a Escobar, pero también, cómo es castigada cuando ya se sabe que no tiene la protección del capo. La presión sobre el gremio de narcotraficantes de la mendicante oligarquía que solicitaba dineros para campañas políticas e inversiones en las diferentes industrias que requerían inyección de dinero fresco y abundante, a cambio de favores sociales ó legales.
7. Los odios y las traiciones de los periodistas que pelean por el favor de los capos y al mismo tiempo defienden en público la “guerra” contra el narcotráfico.
8. La toma de partido del gobierno a favor de la facción de narcotraficantes que se han aliado contra Pablo Escobar. Todo un estado de derecho toma parte en la persecución de un incómodo narcotraficante que en el pasado financió campañas políticas y reinados de Belleza, así como programas de vivienda que debería haber llevado a cabo el Estado.
9. La aceptación social de algunos narcotraficantes en la alta sociedad de la industria y las finanzas colombianas. La asociación de “reinas de belleza” y narcos fue la forma de asalto de las nuevas clases acaudaladas para acceder a la mesa de los ricos de siempre.
10. La personalidad de Pablo Escobar descrito por Virginia Vallejo como un benefactor de su pueblo, contrapuesto a la avaricia de una clase política que insensible ante la miseria inducida de un pueblo, de un país, se pavonea mostrando la riqueza casi con obscenidad. El más rico del pueblo que enseña sus riquezas a los menos afortunados es una costumbre de los países mediterráneos europeos. Ser el más rico del cementerio ha sido una constante en la historia de España, Italia y algunas zonas mediterráneas de Francia. Los pueblos anglosajones no hacen tanta ostentación personal, pero sí la ostentación colectiva. Las costumbres de España e Italia han sido transportadas a nuestra Suramérica y el resultado es que las mafias italiana, francesa y española se parecen tanto a la colombiana ó viceversa.
Otros temas que ha desarrollado Virginia Vallejo son anécdotas sobre sus amores con Escobar y la relación amor-odio que tienen durante esos 5 años en los que ambos disfrutaron de su juventud y de su fortuna.
Pero nos cuenta cosas extraordinarias sobre asuntos y personajes de esos años:
El hecho de que en las conversaciones que ella recuerda con Santofimio, el político, lleno de rencor, no sólo mostraban el deseo de que Escobar mandara a sus sicarios para que mataran a Galán, sino que tenían el plan de llegar a la presidencia primero él y luego Escobar. Pero esa alucinación ya la han tenido otros delincuentes en este mundo, y no sería la única vez que delincuentes lleguen a una jefatura de estado. Ya Noriega lo había hecho en Panamá, y Josheph Kennedy logró poner a su hijo John en la sala oval de la Casa Blanca, después de enriquecerse con el tráfico del alcohol prohibido en la Norte América mojigata de las primeras décadas del siglo XX.
De hecho América latina muestra un amplio abanico de jefes de estado corrompidos por el dinero, que dejaron actuar a otros delincuentes y hasta los protegieron. República Dominicana, la del “chivo” Trujillo, la Cuba de Batista en los años 40 y 50, El Haití de Papá Doc y Nene Doc, El Paraguay de Alfredo Strossner, El México de el PRI, la Venezuela de Adeco, el Perú de Fujimori, etc. etc
El intento de que los mafiosos enlodaran Al ministro del Nuevo Liberalismo, Rodrigo Lara Bonilla con la ayuda de Virginia Vallejo a lo que ella se negó y sí lo hicieran periodistas como Edgar Artunduaga, supuesto “amigo” pero férreo competidor de Virginia y actual senador Uribista, por supuesto, al que el mismo Escobar califica de rata de alcantarilla.
El hecho de que los narcotraficantes mostraran su cercanía con el expresidente Alfonso López. Tanto que el mismo López dice:
“…me sorprendió porque realmente tenían un plan coherente, tratándose de una propuesta tan sui generis, en medio del ambiente que reinaba como consecuencia del asesinando de Lara, se podía esperar mucha improvisación y emotividad. No fue así: tenían su exposición bien preparada. Desarrollaron de forma sistematizada durante los cuarenta y cinco minutos tres temas: Su posición frente al asesinato de Rodrigo Lara, su posición frente al ejército y su posición frente al gobierno. Comenzaron afirmando que la organización que ellos representaban era algo de la importancia y de la magnitud de la Federación Nacional de Cafeteros. (…)Ellos dijeron que representaban a unas cien personas, que constituían la cúpula de la organización de la cocaína, una organización que según ellos había tomado diez años en formarse y que trabajaban en coordinación con gentes del Brasil. Bolivia, Perú y Ecuador y con cómplices en los Estados Unidos. Según ellos, esa organización se forjó al imponerse el espíritu empresarial antioqueño, sobre las otras regiones y otros países (…)” (El tiempo. Bogotá 9 de julio de 1984. Pg. 8A
El candidato de López, Ernesto Samper Pisano es descrito en el libro de Virginia Vallejo como detentador de dineros de las mafias del cártel de Cali. Es sabido que Samper fue sometido a un juicio en el senado cuando ya era presidente, del que salió librado pero tuvo serios enfrentamientos con su ministro de defensa, un hijo del conocido escultor cubista Botero.
En una filmación anterior a la publicación del libro, Virginia Vallejo muestra cómo el único periódico impreso de tirada nacional que queda en Colombia (el sueño de los políticos de derecha: un solo periódico afín al gobierno y con sus dueños de ministros) defiende la acción de Santofimio ante sus jueces.
Cuenta también Virginia Vallejo como pasó fugazmente por el lecho de el jefe del cártel de Cali, Gilberto Rodríguez, y como hace parte del Grupo Radial Colombiano de propiedad de éste.
Hace poco un hijo de Rodríguez cuenta como el medio radial de su padre tenía a conocidos periodistas en su nómina. Entre ellos al neoliberal Carlos Lemos Simonds. Sobra decir que eran especialistas en contar las bondades del liberalismo a ultranza, el que con el tiempo sería descrito como neoliberalismo
La percepción de “la diva”.
He de confesar que no me gustó que en su libro se refiriera a sí misma como “la Diva”. Tampoco el que mencione reiteradamente “….el más rico de Colombia…”, la más bella de Colombia….el más rico del mundo…
Creo que aún no ha salido mentalmente del papel en la que precisamente los hombres la encasillaron. Se refiere muchas veces a su grado de inteligencia, lo que no es mentira pero no debe mencionar tantas veces pues corre el riesgo de mostrar precisamente lo contrario. Esas cosas pudo expresarlas de otra manera. Pero esto no le resta interés al libro.
Algunas personas que han leído el libro piensan que da mucha importancia a la riqueza, a los trajes caros, a los miles de dólares con los que vestía, su presunto enciclopedismo y el papel de profesora de amantes para asuntos de historia, de política y hasta de asuntos financieros. Pero creo que hace parte del mundo y las circunstancias que describe. Lo cierto es que la periodista es una mujer culta, de extensas lecturas e intereses intelectuales.
De hecho, ella es poseedora de una cultura del glamour propias de su actividad como periodista mujer en un país machista, dónde antes que persona, la periodista es un objeto de consumo en la pantalla del televisor. En su misma época la periodista más respetada en la televisión, no era tan agraciada y estuvo muchos años presentando noticieros. No recuerdo su nombre pero se que presentaba conjuntamente un noticiero con Passtrana, antes de que fuera alcalde de Bogotá y luego presidente de Colombia.
Dice la escritora Patricia Cardona de la universidad Eafit:
“La búsqueda de aceptación dentro de los grupos tradicionales a nivel social, económico y político del país, puede evidenciarse también en los frecuentes lazos de amistad que hicieron con personajes conocidos de la vida política del país o con aquellos que por su procedencia social o por el papel simbólico dentro de los grupos reputados, entre ellos cabe señalar los personajes de farándula, los jugadores de fútbol y especialmente las reinas de belleza.
No es un secreto que el Reinado de Belleza de Cartagena jugó un papel preponderante en la consolidación de los imaginarios que las clases altas del país tenían en torno a sí mismas, y en relación con lo que pensaron como nación: la concreción de los valores y las prácticas que las distinguían como élites; en función del rango, el prestigio y el poder, elementos que a la vez se convertían en piezas diferenciadoras con respecto los demás grupos.
En el reinado de Belleza de Cartagena se daban cita cada año, las niñas representantes de las élites más acendradas de las diversas zonas del país, en especial de aquellas que habían hecho parte de lo que desde la constitución de 1886 se pensó como nación, es decir el territorio andino y los departamentos de mayor tradición blanca de la Costa Atlántica. En tal sentido, el reinado de belleza funcionó desde la lógica de la creación de lazos sociales entre las élites regionales del país, que designaban las representantas que encarnaban los ideales "aristrocratizantes" de tales grupos. Así la mayoría de reinas tuvieron la misión de poner en el escenario los valores morales, "el deber" ser que caracterizaba las clases altas a las cuales pertenecían, y mostrar la capacidad adquisitiva de los hombres del grupo.
Responsables de mostrar socialmente la riqueza y el poder de los hombres del grupo, las reinas también deben representar los valores femeninos que la "buena" sociedad, supone, deben poseer, estos valores femeninos buscan también la creación de marcadas diferencias entre las damas de sociedad; que no tienen la obligación de trabajar para vivir, en cuyos cuerpos no se delatan las marcas de los trabajos pesados, de los sufrimientos productos de la pobreza y el abandono y las mujeres de los sectores menos favorecidos que carecen de tiempo y recursos para ocuparse de las vicisitudes del cuerpo o del aprendizaje de técnicas útiles en materia simbólica, pero inútiles en la vida práctica.
Las técnicas aprendidas por las mujeres de clase alta son elementos inseparables de la retórica del prestigio: tocar el piano, hablar varias lenguas, conocer las normas de la etiqueta, etc., son indispensables en su desenvolvimiento cotidiano; estas técnicas hacen parte del entramado cotidiano que teje los lazos de las sociabilidades de las clases altas. Para las mujeres de otras procedencias sociales, estos aprendizajes son absolutamente obsoletos, por cuanto las técnicas que deben dominar tienen que ver con la solución la supervivencia que no da tregua.
Por lo tanto los cuerpos de las reinas son entendidos como la expresión del imperativo categórico de las clases altas, basadas en el mantenimiento de las tradiciones y la perpetuación "idealizada" y hasta anacrónica de ciertos valores, entendidos como privilegios de clase: pureza, sumisión, belleza, delicadeza, obediencia, sutileza, recato, distinción, prudencia, clase, etc. Siguiendo este argumento, en el reinado de belleza, por los menos hasta los años 80 se privilegió un tipo virginal de mujer, que diera claras pruebas de la capacidad de control moral y social de los hombres y la diferencia de la clase alta de las clases bajas abocadas al madre solterismo, la prostitución y las relaciones sexuales por fuera de la institución matrimonial, (lo cual no implica que las clases altas no corrieran los mismos riesgos, pero en términos ideales se pone que no sucede de la misma manera); por lo tanto se privilegia el prototipo de la niña recatada, inocente y virginal, nada incisiva en asuntos políticos, nada polémica y poco dada a la coquetería y a la sensualidad…”
Hasta aquí Patricia Cardona en su interesante artículo: “Los narcotraficantes y su búsqueda de aceptación en la sociedad colombiana”
Queda claro que ejercer de “bella” no sólo era un asunto de las reinas de belleza sino de todas las mujeres de la burguesía colombiana, aún más las profesionales como Virginia Vallejo que se presentaba ante las cámaras de televisión.
Continuara……….
viernes, diciembre 28
ESCHER
Se va éste año que para los viejos pasó como un cometa desbocado. Problemas como el cambio climático, las innumerables guerras, la creciente contaminación de todos los escenarios, la agresiva oferta para el consumidor de todas las edades, las sorprendentes declaraciones de los políticos y las de quienes actúan como referentes en todas las ramas del saber, el avance en la ciencia y la tecnología, el ambiguo enjambre de criterios, las amenazas cercanas y lejanas, el miedo inducido y el debido a reales causas, y todos los que sí son problemas reales y hasta los problemas artificiales, todo esto se atornilla y se repliega en nuestros cerebros de tal manera que todos tenemos un cada vez más dispar percepción del mundo. En épocas pasadas la población era más uniforme en su abanico de percepciones. Con la llegada de Internet en forma masiva hace apenas 15 años ha revuelto aún más las turbias aguas en las que nada el hombre moderno y lejos de uniformizarse, el hombre actual es mucho más crítico ante los acontecimientos del mundo.
Hace poco he conocido que ya los científicos saben más sobre la forma en que el cerebro humano y el de los macacos pueden ver diferentes formas ante una misma imagen. El gran dibujante Holandés, Escher, jugaba con esos fenómenos de la mente y en sus dibujos un observador puede ver pájaros blancos en un cielo negro ó pájaros negros en un cielo blanco. Otros dibujantes pintan una anciana que vista de otra manera es una jovencita. El mismo dibujo puedes interpretarlo de manera diametralmente opuesta. Eso es conocido por los diseñadores de la política y las mismas palabras pueden tener interpretaciones diferentes. Así ha sido hace siglos, pero ahora con la perspectiva científica, esos fenómenos pueden ser dirigidos a voluntad, con el objeto de curar enfermedades como la dislexia, ó hacer que todo un pueblo interprete como acciones buenas las más perversas actividades humanas.
La forma de hacerlo es estudiada por inteligentes hombres con motivaciones financieras ó políticas.
Solo que no sabremos de dónde nos vienen los tiros y cuando ya hemos comprado ó votado no tendremos forma de dar marcha atrás si creemos que no hemos equivocado ó nos han engañado. Esa será la pena constante que nos afligirá en los próximos años.
. Hace muy poco, en 2004 se despidió el año con un tsunami en Banda Ache. Éste año se ha despedido con un magnicidio en Pakistán. En 1985 en Colombia, un furioso volcán y la toma del palacio de justicia con más de 100 muertos entre magistrados de la corte suprema de justicia e inocentes trabajadores fueron el marco de ese noviembre negro. Pero con el debido tratamiento mediático, todos salieron ganando. Todos creyeron que salieron ganado. Genios como Escher lo lograron. Mientras tanto, solo deseo que este año 2008 que va a comenzar sea el mejor posible para todos ustedes.
jueves, octubre 18
Von Wernich en Argentina, Alberto Santofimio en Colombia y la ley de la memoria histórica en España

Von Wernich en Argentina, Alberto Santofimio en Colombia y la ley de la memoria histórica en España.
Descubrir los secretos de la historia es el demonio que se aparece todas las noches en los sueños de quienes guardan cadáveres en los armarios de su entorno cercano. Desde 1936 en España se cometieron las tropelías propias de una guerra entre hermanos. El miedo al dictador no desapareció de golpe con la muerte de Franco. De hecho, la intentona golpista de 1981 por parte de la extrema derecha nacional-católica española puso de manifiesto que el monstruo no había muerto y que solo estaba dormido por cansancio después de 40 años al mando de este gran país europeo.
Ese miedo dejó su impronta en esa ley no escrita de punto final llamada pomposamente “transición española” que en definitiva era un silencio pactado a cambio de dejar entrar la democracia en España tal como se entendía en el resto de Europa.
El silencio estaba centrado en no usar nunca las razones del golpe de estado ejecutado por Franco y la respuesta republicana para que en un ambiente de perdón y olvido se llevara a cabo la nueva experiencia de una democracia.
Los jefes militares de entonces nunca vieron con buenos ojos que la izquierda y los republicanos vencidos en la guerra civil tuviesen voz y voto en un futuro gobierno que siempre fue de “los verdaderos” españoles, es decir los católicos ultraconservadores.
Pero Juan Carlos I tenía otra visión y quizá otros planes, por lo que tuvo muchas dificultades para sacarse de encima a los fascistas civiles, militares y eclesiásticos que tenía en su entorno más cercano, incluido el entorno familiar.
Hoy, muchos años después de esa guerra civil, el gobierno socialista de Zapatero intenta formalizar una ley que ponga en su sitio las consecuencias de esa guerra fraticida. Por supuesto, la derecha más conservadora arremete contra esa ley. Pero en 2007, pocos secretos pueden quedar sepultados para siempre. El origen de las grandes fortunas de algunas familias puede estar en entredicho dentro de pocos años. La inestimable ayuda de la iglesia católica a la entronización de mafias locales y las amenazas para que cambiaran de dueños tierras, ganados, propiedades y dineros, quedó relegada al olvido letárgico de 40 años de dictadura nacional-católica.
Pero las víctimas republicanas no olvidan sus peripecias y aún viven muchas de ellas.
Además en este ambiente de globalización, dónde las noticias de otros conflictos y sus consecuencias son conocidas al instante gracias a la magia de Internet, la radio y la televisión, poco puede escapársele al grueso de la población.
Por lo tanto, las comparaciones no se hacen esperar y después de la condena a cadena perpetua del sacerdote católico Christian Von Wernich, hallado culpable de crímenes de lesa humanidad, actuando como capellán militar de los servicios secretos de la dictadura militar argentina, más la condena en primera instancia del ex senador Alberto Santofimio en Colombia como uno de los autores intelectuales del magnicidio perpetrado en la persona de Luis Carlos Galán Sarmiento, candidato a la presidencia colombiana en 1989.
Todo esto es un asunto de tendencias. Y es un aviso para navegantes en España. Veamos los antecedentes y encontremos las causas por las que ambos grupos de generales golpistas necesitaron de los servicios de agentes de la iglesia.
El caso de Von Wernich es fácilmente trasladable a la España de 1940 porque fueron este tipo de sacerdotes quienes ayudaron a tejer las redes que atraparon a muchos incautos republicanos quienes confiando en las piadosas sotanas, entregaban información delicada que era utilizada por los fanáticos militares de Franco y paramilitares como los requetés y falangistas en busca de terrenos de rapiña, cosa que a las autoridades militares del “movimiento nacional” franquista no querían ó no podían controlar.
La situación Argentina 1974 y España 1936 tiene en común que ambos países habían situado a generales golpistas de derecha que salvaban aparentemente a sus naciones de las garras rojas del comunismo. Ambos países llegaron muy lejos en esas pretensiones y contaban con la ayuda exterior de grupos que aún hoy no han sido completamente estudiados, independientemente de los Estados Unidos de Kissinger y de los grupos económicos europeos con intereses en la Argentina de aquella época.
En realidad en ambos casos se estaban estableciendo las bases sólidas de la dominación de unas clases económicas sobre otras, con el ropaje de una “revolución nacional sindicalista” dirigida por Franco, en el caso español, y por Videla en el caso argentino.
En España la tarea fue mucho más fácil a partir de 1941, pues acabada la guerra civil, Franco quedó con las manos libres para ajustar cuentas en el interior sin las ataduras que hoy no permitirían tal conducta. Juicios sumarios, muertes por decreto sin explicaciones, amenazas muy efectivas, terror en la población, hambre y privaciones que hacían más fácil el reparto del botín de guerra, aceptación cristiana de la situación, población asustada y alienada. En Argentina los militares robaron niños arrancándolos prácticamente de los brazos de sus madres “terroristas”. En España se hizo algo mucho peor como fue el tratamiento que se dio a los niños separados de sus padres “rojos”, ó muertos en la guerra, dentro de los orfanatos instalado por las fuerzas franquistas. También debió darse el apropiamiento de bebés en un mundo bajo la salvaje ley del vencedor. No había necesidad de cumplir trámites legales, mucho menos en medio del disfrute de la soberbia de la victoria.
Pero lo que se ha dado en Colombia estos días con la condena a 24 años de cárcel a Santofimio dice mucho si lo trasladamos a la España de los años 40. Siempre se ha hablado de la ayuda que la mafia siciliana dio a las tropas norteamericanas antes y durante la segunda guerra. Lo que poco se sabe es la ayuda que la delincuencia organizada española dio a Franco, o el pago que éste dio a los grupos que lo apoyaron. Hoy se sabe que la extrema derecha española dirige sin el menor rubor el mundo de la prostitución. ¿Costumbre de los padres..tradición laboral..?
Se sabe que el tráfico de esclavos para las obras faraónicas de Franco fue un hecho que pasó desapercibido por la misma población española. En estos alquileres de presos se movieron muchos millones durante años. Es difícil creer que el mundo del hampa organizada no tuviese que ver nada con esto.
Precisamente en la tierra del dictador, Galicia, es donde ha florecido el hampa del narcotráfico. Puede ser casual, pero en una tierra de siervos y señores es dónde mejor se pueden dar las condiciones que se han dado en Colombia, donde una oligarquía enseñó a sus siervos que solo debe trabajar aquel que no dispone de riquezas.
Lo que querían Pablo Escobar y Santofimio, una narcorepública próspera, con una clase dominante de narcotraficantes con títulos universitarios, políticos defensores de una “narcolegalidad” es lo que ya se había intentado en la Italia del siglo XX pero de una manera tan grosera que no pasó de un buen intento y algunas materializaciones en pequeños territorios del sur y el centro de la bota italiana.
Ese sueño de la derecha tenía que ser diseñado a muchos años de gestación con la ayuda de grupos ultraconservadores norteamericanos y la inestimable ayuda de la iglesia católica experta en esto de trabajar durante varias generaciones como lo dibuja Vicente Blasco Ibáñez en su novela “La araña negra”.
Pero varios grupos incontrolados como los representados por Escobar-Santofimio se han presentado en la historia y han desordenado la tarea ya expresada desde los tiempos de Cesar Borgia. Este desorden ha sido castigado por los detentadores del poder y conocedores de esa gran tarea que no permite la irrupción de aficionados.
A mediados del siglo XX en España aparece otra gran mafia que viste galas sacerdotales y aparece como una piadosa organización religiosa: El Opus Dei. Es la manera española de organizar los cuadros del hampa bajo las rígidas costumbres religiosas. Las nuevas clases mafiosas españolas deben seguir normas globales, contribuir con el neoliberalismo, disminuir la presencia del estado, alejarse de los grupos criminales comunes, presentar ante el gran público una imagen políticamente correcta, definir bien que ricos deben pertenecer a la organización y defender los negocios de sus asociados. A cambio la santa mafia hace el Lobying correspondiente ante las instancias estatales, organiza encuentros, media en casos de litigio, etc. Etc.
Santofimio no podía esperar generaciones. Así que el asesinato de Luis Carlos Galán era sólo un atajo que valía la pena tomar. La vida política de éste senador colombiano es el ejemplo de una impaciente estrategia que chocó con los planes de otros superiores y más fuertes con la misma
Noriega en Panamá y Uribe en Colombia son casos de impaciencia más que de delincuencia pura. Ese problema ya lo han tenido en España y en Italia, pero se han encontrado esas fuerzas de derecha con el muro impenetrable de la socialdemocracia europea, con fuertes sindicatos, con partidos de izquierda conocedores de la historia, con intelectuales consecuentes y honestos.
Así que en España deben ser descubiertos para los ciudadanos esos hechos imperceptibles como por ejemplo que esa pretendida campaña contra la ley de la memoria histórica lo que encierra es el deseo de parar la posibilidad de llegar a juicios similares a los de Von Wernich y Santofimio. Además que la nueva economía global tiene que usar grupos fuera de la ley para que el narcotráfico y los contrabandos de gentes y mercancías mantengan engrasada la maquinaria neoliberal como sucede en los Estados Unidos, donde se tiene que ser al mismo tiempo el mayor consumidor de drogas, el mayor lavador de activos financieros y al mismo tiempo el mayor “opositor” al negocio del narcotráfico.
De lo contrario, nunca sabremos quienes fueron los verdaderos delincuentes durante y después de la guerra civil española, quienes fueron los Von Wernich y los Santofimios que aún hoy en España no han sido juzgados por el hecho de haberse cerrado en falso la tan cacareada “transición española” que fue en la practica una ley de punto final como la firmada por el neoliberal Carlos Saúl Menen en la Argentina.
Mi amigo Edgar González Ruiz me ha pedido que incluya en mi blog uno de sus artículos sobre un caso de acoso clerical contra una ciudadana en el México del ultraconservador Calderón. Es éste presidente quien quiere reforzar las capellanías militares debido a los buenos resultados que dieron personajes como Von Wernich a la junta militar de Videla en Argentina. El clero en el ejercito dio buenos resultados a Franco y ésa es una experiencia que no puede pasar por alto a la derecha :
http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=43080
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

