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viernes, abril 13

A LAS PUERTAS DE OTRO AÑO HISTÓRICO


En TVE-2, he visto un documental en el que el famoso juez Baltasar Garzón y el veterano periodista Vicente Romero, hacen un análisis de “el alma de los verdugos”…que así se llama el documental.
Pasado el documental, vino otro de Documentos TVE, sobre la cosa nostra y el crimen de los jueces
Falcone y Borsalino.
En el horizonte, las noticias han dejado más claro aún, que el jefe de policía de España, de la época de Aznar, Sr. Diaz de Mera, mintió al tribunal que en Madrid juzga la masacre de los trenes de cercanías dónde los islamistas asesinaron a casi 200 personas, en el mayor ataque terrorista de Europa después de la segunda guerra mundial.
Muy mal ambiente mediático para los conservadores españoles, a quienes ha tocado ceder terreno político en los últimos 30 años. Ellos han intentado por todos los medios de mostrar sus derrotas como victorias, defendiendo a última hora lo que siempre atacaron. Desde su misoginia hasta su xenofobia, todos los jardines de su especial botánica han cambiado mágicamente de aspecto. Pero esto, lejos de causar regocijo, al ver que la derecha es derrotada, la tensión ha hecho derivar las cosas hacia posiciones peligrosas. Peligros que veo pueden vivir y sufrir mis hijos y mis amigos.

Lo de Italia y Argentina se ha repetido en otros países de Suramérica y Europa. En diferentes épocas y diferentes contextos, masacres por la violencia del poder del Estado ó de las mafias ya han campado en España y no sería raro que en un futuro, soñemos con la democracia perdida.
La fuerza del gran capital no es sólo el neoliberalismo. Son sobre todo sus fuerzas de choque en diferentes contextos. Las más visibles son las mediáticas, pero las que no se ven son las más peligrosas. Hasta que emergen y sí las puede ver el gran público, pero cuando ya nada puede hacerse. Es el caso de Italia, dónde la 'Ndragheta', la Camorra y la Cosa Nostra ya no las puede parar nadie, ni existe una fuerza popular que pueda contrarrestar sus efectos.

Haber visto estos dos documentales y las noticias de ése día, me trajeron a la mente los movimientos paramilitares de Serbia y Colombia, que en ambos casos han contado con el amparo soterrado de sus respectivos gobiernos. Cambiando el texto de algunas leyes, el trabajo delictivo de estas organizaciones es ahora un trabajo patriótico pues es ante todo una lucha contra el terrorismo comunista ó islámico, y para facilitar esa labor, Uribe, el presidente colombiano, acaba con el concepto de delito político, y todo es calificado de terrorismo. De esta manera, los grupos paramilitares “ayudan” a las fuerzas del bien y estatales luchando codo a codo con los ejércitos y las policías contra el terrorismo.

Esta visión perversa de la realidad es el fondo del documental que el periodista Vicente Romero y el Juez Garzón presentan. Dice Garzón por ejemplo, que el ser torturador por el día y modélico esposo y padre de familia por la noche, en la Argentina de los años de la dictadura militar, es una forma de vida común. En esta idea, Eduardo Galeano dice, en este documental, que el torturador no tiene la idea de estar delinquiendo, sino luchando por la libertad.

Pero el cambio de la gente puede ser aún más espectacular. Quienes hemos vivido en España los últimos 10 años, hemos visto hasta dónde es posible mostrar una realidad diferente. Yo mismo creí que Aznar, Acebes, Esperanza Aguirre y otros políticos de la legislatura del PP eran políticos con pensamientos conservadores “normales”. Sólo cuando perdieron las elecciones en 2004, sacaron uñas y dientes y se vió claramente que al igual que los oficiales Nazis, su vinculación al PP era de tipo religioso. El ardor sectario les ha hecho pasar una muy mala pasada gracias al mesianismo de Aznar, quien les pidió luchar hasta la derrota total suya ó la del enemigo. Fue en los primeros meses de 2004 como fuimos testigos de la transformación de las ovejas en lobos carniceros e inmisericordes.

Al calor de los tempraneros himnos de los obispos, se fraguaron los más delirantes tramas para subvertir la realidad, en un frenesí desbocado que terminó esta semana en un choque que hemos visto en la prensa escrita ó sonora, y en un ridículo sin par, los defensores de las teorías conspiranoicas han tenido que reconocer esa tarea indigna de la POLÍTICA, y en algunos casos huir hacia delante haciendo más grande el roto.

Algunos periodistas conservadores rectificaron a tiempo y comenzaron a criticar a esa derecha integrista que en medio de su soberbia quiso hacer pasar su derrota como una victoria, haciendo el ridículo como pedir a los ministros actuales que dieran explicaciones sobre hechos que sucedieron cuando ellos mismos estaban en el gobierno. Pero otros periodistas han insistido en una actitud suicida como el caso de Isabel San Sebastián, quien parecía una periodista ecuánime y sensata. Su Actitud actual, similar a las beatas de pueblo de la España franquista, le han quitado muchos puntos incluso en los medios ultraconservadores por la extrema torpeza de sus análisis como decirle a un sacerdote contestatario que se salga del sacerdocio como si la fe católica fuese de su propiedad. Es una verdadera pena, porque ella es una mujer inteligente y lo demostró muchas veces en la televisión y la radio en la época de Aznar. Pero su ciega defensa de lo indefendible solo muestra ahora los restos de un peón que ya de poco sirve para sus jefes políticos.

El caso de Carlos Herrera, quien era un simpático e inteligente periodista que dirigía un programa mañanero en la radio pública española, y que parecía un centrado periodista, de pronto mostró su faceta extremista de derecha y ha atacado al presidente Zapatero de forma rabiosa, sin base en sus críticas y mostrando un odio sin límites y sin causas como no sean las viscerales.

Así mismo, El muy agradable Ramón Pi, quién no mostraba sino un divertido y enciclopédico conocimiento de las cosas, situado tras los micrófonos de Radio Nacional de España. Fue después de 2004 cuando un desconocido Ramón Pi, mostró su vena reaccionaria, de aquella que dio fama a la oligarquía de su tierra catalana como la más venenosa de las tierras españolas, sólo comparable a las reaccionarias oligarquías suramericanas como la colombiana.

Federico Jiménez Losantos por lo menos ha sido siempre un auténtico neocón, venido de la extrema izquierda como cualquier político ultraconservador norteamericano, converso a las tesis de cualquier Milosevic ó Adolfo Hitler. Pero su caso es más de hospital siquiátrico que de política, y son más culpables quienes lo usan, sabiendo que no es responsable de sus actos por la ceguera mesiánica que padece.
Lo mismo podría decirse de Carlos Dávila, quién con Jiménez Losantos siempre mostraron su extremismo reaccionario, pero ahora con el partido socialista en el gobierno su discurso se ha vuelto más letal.

Volviendo a los documentales que vi, y al ambiente político español, he visto que podrían hacerse sacos en los que meter a personajes que aparecen similares. Siempre se dice: “…no hay que meterlos en el mismo saco…”, pero eso no sé hasta que punto sea políticamente correcto.

Viendo el comportamiento de algunos personajes del cono sur de los años 70, y de los políticos italianos de la misma época, veo que se ha configurado su clasificación desde el medioevo. Veamos como es posible meter en el mismo saco a estos personajes.

El cardenal Rouco Varela, un integrista tridentino que sería un guardián perfecto de la pureza ideológica musulmana si hubiese nacido en medio de esa confesión, y un capellán militar como los que confortaban los vacilantes momentos de los verdugos de la dictadura argentina –uno de ellos está entre rejas- seguramente diga en público que la democracia es también su credo y que la mujer es bienvenida en el moderno mundo que ha ayudado a estructurar la santa madre iglesia. Su misoginia y xenofobia serían puestos como asuntos inexistentes dentro de la cúpula de la iglesia española.
El general Videla, el jefe de los verdugos, es un claro defensor de la libertad y la democracia, como la primera ministra inglesa Margaret Tatcher decía de Pinochet. Claro que son defensores de la libertad al igual que lo han hecho Aznar, Uribe y Bush, pero no en el sentido de la libertad como derecho de los humanos, sino como aquella libertad que Ayn Rand defiende en “La rebelión de Atlas”, la libertad del empresariado, los héroes del neoliberalismo quienes tienen que luchar contra el estado que no deja de entrometerse con leyes que a su vez no permiten la debida explotación de los negocios como el tráfico de armas, de productos químicos peligrosos, las medicinas “milagrosas” que curan enfermedades inexistentes. Esa libertad es la que pone en peligro el comunismo y aquellas fuerzas progresistas que defienden al trabajador de la codicia enfermiza de los empresarios salvadores del mundo.
No sólo la codicia por los bienes materiales, sino el ejercicio del poder por parte de los dueños del mundo. Esto es quizá el meollo de los intereses políticos del futuro en el llamado mundo civilizado. Esto debe hacerse de tal manera que no sea notorio por parte del gran público. Dice Noam Chomsky en uno de sus libros: “…otro aspecto de la aceptación confiada de las atrocidades –se refiere al gobierno USA y a la sociedad norteamericana – fue descrita por
Alexis de Tocqueville, en su crónica de uno de los mayores crímenes de limpieza étnica del continente americano: la expulsión de los indios cheroquis. Estaba especialmente intrigado al ver como los americanos eran capaces no sólo de exterminar la raza india, tras deposeerla por completo de sus derechos, sino además de hacerlo “con singular felicidad, tranquila, legal, filantrópicamente, sin derramamiento de sangre y sin quebrantar ni uno solo de los grandes principios morales a los ojos del mundo. Es imposible matar personas con un mayor respeto por las leyes de la humanidad, constató –Tocqueville- asombrado…”

En el mismo saco podría entonces meter a Uribe, Kissingr, Videla, Aznar y a Esperanza Aguirre, a los paramilitares colombianos y serbios, a
Daniel Pipes y Gustavo de Arístigui de la Faes aznariana.

Todas estas personas avalarían gustosamente las limpiezas étnicas de la Norteamérica de siglos pasados ó de la Europa contemporánea. Pero al igual que los verdugos argentinos, estarían defendiendo la libertad y la democracia. No habría el menor asomo de delito en su actuación. Sería netamente un acto patriótico como lo pensaron Milosevic y sus generales. La pureza de la raza y de la ideología así lo aconsejan.

Con todo lo anterior puedo concluir que políticos y periodistas de derecha se encuentran en el momento propicio para intentar una actuación dramática. Desde un intento de magnicidio hasta la creación de una escisión dentro de la derecha para dejar muy claro que el asunto político es también un asunto de la libertad del empresario para hacer dinero como sea y no se va a permitir al estado enfermo de socialdemocracia se oponga a la noble tarea de acumular riquezas. Para esto se contará con las fuerzas de choque que las mafias en Italia, Colombia y Rusia han entrenado para estos fines. Cuando un hombre de confianza de Uribe cayó en desgracia, se lo mandó como cónsul a Milán, en la sede del imperio de las mafias de Berlusconi. Los italo-colombianos como Giorgio Sale y Salvatore Mancuso tienen que apoyar a su jefe Uribe de todas las m,aneras posibles y en esta tesitura están Aznar y Berlusconi. En estos días ha saltado a la prensa un misterioso viaje de Aznar a Rusia con un posible asunto de Lobying petrolero y una entrevista con Putin. Pero estos viajes a las sedes de los imperios mafiosos dan mucho que pensar.

Una parte del actual partido popular español será una asociación para delinquir, pero esto no será visto como un zarpazo más del gran capital sino como una lucha contra el terrorismo. Pillados en la mentira, intentan culpar a Zapatero de todos los males de España, hasta aquellos que no existen sino en la mente enfermiza de los nostálgicos franquistas. Así que hace falta un trabajo de la extrema derecha nacionalcatólica. Hay mucho dinero en juego y sólo podrán optar a ese dinero quienes muestren el mayor ardor sectario.
Este es el terreno que mejor manejan las mafias paramilitares de Serbia y Colombia. La lucha contra las hordas rojas la han comenzado este año 2007 el señor LePen en Francia, contra esa mujer dañina de la Royal, y seguirán en Inglaterra y España. En cada momento lo suyo. En estas horas bajas para la derecha mundial, con un Bush empantanado en Irak, un Aznar haciendo el ridículo en su huida hacia adelante, un Berlusconi perseguido por las leyes antimafia, un Uribe que ya coronó todas las cumbres de la maldad y no puede sostener tantas mentiras con una corte suprema de justicia que no actúa a su gusto, un Putin que se dedica a ordenar muertes por todo el mundo y un largo etcétera de jefes de estado y de la pol´tica que cada vez coinciden más con un consejo mundial de las mafias, en estas horas bajas la derecha mundial tiene que hilar fino. Las mesas de votación son sus demonios y harán algo espectacular. El gran maestro de todas las mafias –él actuando en nombre de los dueños del mundo- el señor Bush, tiene el balón en su tejado. Su trabajo creativo del 11 de septiembre exige un nuevo performance. Y por supuesto un enemigo nuevo contra el que luchar en nombre de la “libertad”. El terrorismo y el comunismo ya no venden ni entre el público de la América evangélica...

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